Competencia ayuda al Medio Ambiente, sí!

Podría ponerme a escribir sobre lo que todo el mundo está escribiendo, de la Sentencia de Google, pero no, voy a hacerlo de un interesante articulo que un colega Flamenco ha publicado hace poco, hablando de como el Derecho de la Competencia, puede ayudar al Medio Ambiente, o dicho de otro modo, como sus excepciones, pueden lograr que tengamos recursos algunas décadas más, al menos hasta que descubramos como restablecer el equilibro ambiental.

Paso a explicar primero lo que no se puede. El Art. 101.1 del TFUE prohíbe a grandes rasgos todos los acuerdos entre empresas o asociaciones que puedan afectar la competencia, en el caso del tratado dentro del Mercado Interior, en el caso de las leyes nacionales, dentro de cada país.

En particular, dos incisos dicen: “b) limitar o controlar la producción, el mercado, el desarrollo técnico o las inversiones; c) repartirse los mercados o las fuentes de abastecimiento;”.

Quiere decir esto, a nivel nacional o europeo, que si tu y yo, productores de bacalao, nos ponemos de acuerdo para pescar menos, para, por un lado no agotar a futuro el recurso, y por otro, intercambiar información de donde hay más peces, hoy día, seria anti-competitivo, afectando la competencia efectiva entre productores, el comercio en la Unión, o en el mercado local, subiendo los precios del bacalao.

El ente regulador neerlandés de la competencia, ha lanzado unas Directrices de como interpretar las excepciones al equivalente local del Art. 101.3, que recordemos dice lo siguiente: “que contribuyan a mejorar la producción o la distribución de los productos o a fomentar el progreso técnico o económico, y reserven al mismo tiempo a los usuarios una participación equitativa en el beneficio resultante“.

En estas directrices dicen, sin entrar en mucho detalle, que con tal de lograr una explotación sostenible (medioambientalmente), hablando de las eficiencias que pide la excepción, han de ser interpretadas a la luz del Principio de Bienestar ampliamente entendido, quiere decir que a la hora de ver los beneficios y la participación de los consumidores, no solo hay que ver los presentes sino los futuros, aunque, en el corto plazo, este acuerdo, conlleve un aumento de los precios del recurso en sí, pero a largo plazo, hará que este producto siga existiendo y estando disponible.

A todas luces, falta mucho camino por recorrer para poder balancear los intereses que protege el Derecho de la Competencia, con los que se intenta, y bien hecho, proteger desde la Sostenibiliadad en esta interpretación amplia, desde mi punto de vista acertada del gobierno Neerlandés, protegiendo así los recursos para los “Consumidores futuros”.

Por supuesto hay que tener cuidado que esto no sea usado como fachada para circunvalar el Derecho de la Competencia, especialmente si dentro de la definición de recurso escaso, entraran los hidrocarburos, o incluso el agua a futuro, dado que no hay cosa que les gustaría más a ciertos mercados que poder blindarse así de la obligación de competir. Veremos como evoluciona esta tendencia.

Por: J. Nicolás Otegui Nieto

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